Casa Rural Aceitero

Entorno y paisaje de Casa Rural Aceitero

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Paisajes que ascienden hasta los 3.000 metros de altitud, pueblos llenos de encanto y una oferta de entretenimiento de primer orden es lo te ofrece este valle pirenaico.

Sabiñánigo sirve de puerta de entrada al valle de Tena. Esta importante ciudad industrial y de servicios también apuesta por la cultura con museos como el de Ángel Orensanz y Artes Populares del Serrablo, que recopila enseres de la vida cotidiana pirenaica de antaño. Completa tu visita con el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo de Larrés, en la vecina localidad del mismo nombre.

Entre Sabiñánigo y Biescas, en la margen izquierda del río Gállego, te proponemos visitar una serie de pueblos pequeñitos, rebosantes de tranquilidad, donde todavía se mantienen las formas de vida tradicionales: Lárrede, Orós, Gavín, Satué o San Juan de Busa… Todos ellos comparten un mismo tipo de iglesia: pequeña, sin muchos adornos en el exterior, con esbeltas torres y pequeñas ventanas. Es conocida como la Ruta de las iglesias de Serrablo, compuesta por catorce templos de origen mozárabe, para algunos, y románico, para otros. Lo que está claro es que tienen una identidad propia y que su visita no la puedes pasar por alto.
 
Enseguida llegarás a Biescas. Pasea sin prisas por sus calles y, si se te abre el apetito, come en alguno de sus restaurantes. A cinco kilómetros de Biescas, elevada sobre un desfiladero, se halla la legendaria ermita de Santa Elena, muy próxima a dos dólmenes prehistóricos a los que puedes llegar a través de un pequeño paseo.
 
Sigue subiendo el valle. En Piedrafita de Jaca te espera Lacuniacha. Un lugar idóneo si vas con niños, ya que a lo largo de un frondoso bosque, podréis observar diferentes especies en semilibertad como osos, ciervos, renos, lobos o bisontes. Pero no te preocupes porque la seguridad es máxima en todo el parque. En la misma localidad, el tren Valle de Tena te lleva en un cómodo paseo hasta el Ibón de Piedrafita y otros rincones imponentes. En Hoz de Jaca, no te pierdas la experiencia única de sobrevolar el pantano de Búbal en la espectacular Tirolina del valle de Tena, un recorrido de 950 metros para los más intrépidos.
 
Tramacastilla de TenaSandiniés o Escarrilla son algunos de los pueblos cercanos que también merecen una visita. Rodeados de atractivos paisajes, estas localidades ofrecen relax y excursiones para todos los niveles. Puedes ascender al ibón de las Paules, uno de los más bonitos del valle de Tena, subido en el Tren de Tramacastilla.
 
Al este se abre Panticosa, con su encantador caserío y su estación de esquí. A escasos kilómetros del pueblo se halla el histórico Balneario de Panticosa, ahora llamado Panticosa Resort. Este es también un punto de partida tradicional de diversas rutas senderistas que permitirán descubrir algunos de los paisajes más bellos del Valle de Tena, camino de las altas cumbres y los numerosos ibones que lo circundan. El Tren ‘El Sarrio’, con salida desde la misma localidad, realiza durante el verano un precioso recorrido hasta el valle de La Ripera, desde donde podrás iniciar numerosas excursiones. La espectacular Ruta de las pasarelas de Panticosa te conducirá sobre el río Caldarés a uno de los miradores con mejores vistas de la localidad y de las montañas circundantes, el Mirador O Calvé.
 
Ascendiendo por el valle llegarás al pantano de Lanuza, donde cada verano suenan músicas de diferentes rincones del mundo con motivo de la celebración del festival Pirineos Sur.
 
Al final del pantano, a los pies de la Peña Foratata se levanta uno de esos pueblos típicos del Pirineo aragonés: Sallent de Gállego. De aquí parten los excursionistas que se aventuran hacia las imponentes cimas de Respomuso, Balaitús o Anayet. También es una localidad de referencia para los esquiadores, ya que en el valle se encuentra la estación de Aramón Formigal – Panticosa, la más grande de España.
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